Si el verano fuera unas albóndigas serían estas Albóndigas de Pollo con Pesto y Garbanzos Confitados con Tomate. Esta versión destaca por ser ligera y ultra jugosa gracias al requesón y pesto que lleva la masa. El combo que sobra va en la base y el plato se termina de redondear con tomates y garbanzos confitados a fuego lento por encima. Un platazo mediterráneo, reconfortante, completísimo y lleno de matices que vas a querer repetir en bucle toda la temporada.
Nota: la receta completa, incluidas las cantidades de los ingredientes, se puede encontrar en la parte inferior de esta página. Simplemente ve hacia abajo o haz clic en el botón «Salta a la Receta» que encontrarás arriba del todo de esta publicación.

Índice

Notas sobre Los Ingredientes para Hacer Esta Receta de Albóndigas de Pollo con Pesto
Un par de cosas rápidas sobre lo que vas a necesitar para hacer esta receta de albóndigas de pollo con pesto y cómo adaptarlo con lo que tengas por la nevera (la receta al detalle con cantidades la tienes abajo del todo, ya sabes) :).
- Carne de pollo picada: Si puedes, dile a tu carnicero que te pique contramuslo deshuesado en vez de pechuga (o contramuslo combinado con pechuga). Es el truco definitivo para que queden ultra jugosas. El pavo picado también te sirve perfectamente.
- Pesto: Vamos a usar pesto genovés. Si vas con prisa, tira de uno comprado que sea decente (tira preferiblemente por uno fresco que encuentres en la sección de refrigerados en lugar de los que están en la zona de conservas). Va una parte dentro de la masa para dar sabor y textura y el resto se queda para montar el plato.
- Requesón: Le da una textura brutal a la carne. Puedes usar ricotta o mató sin problema. Si no tienes incluso un yogur griego bien espeso.
- Pan rallado y huevo: Los encargados de que todo ligue y no se desmonte. Si comes sin gluten, cambia el pan por harina de almendra o avena triturada.



Garbanzos Confitados con Tomate
Aquí te dejo unas cuantas notas más sobre los ingredientes, esta vez, para hacer el mejor acompañamiento para estas albóndigas. Ya verás que necesitas muy poquitos ingredientes y el resultado es increíble.
- Garbanzos cocidos: De bote, lavados y escurridos. Al confitarse con el tomate se vuelven pura mantequilla. Si no son lo tuyo, unas alubias blancas quedan genial también.
- Tomates cherry: En rama o tipo pera. Al hacerse a fuego lento con el aceite se caramelizan, se abren y crean una salsa espectacular.
- Harissa: El puntito picante y ahumado que le da ese punto realmente especial al plato. Pon a tu gusto, y si no tienes, usa copos de guindilla o un buen pimentón picante.
- AOVE, sal y pimienta: Los básicos. Aquí no escatimes con el aceite de oliva virgen extra, porque lo necesitamos para confitar bien los garbanzos y los tomates.

Trucos y Consejos para Que Te Queden Unas Albóndigas de Pollo con Pesto Perfectas
Preparar albóndigas de pollo en casa es una opción fantástica para salir de la rutina, pero la carne de ave requiere un poco de atención para que no resulte seca o insípida. Aquí te dejo los puntos clave que suelo tener en cuenta para asegurarme de que queden increíblemente tiernas y jugosas.
- La elección de la carne: Para asegurar que queden jugosas, lo ideal es usar contramuslo solo o combinar pechuga con contramuslo de pollo, pero siempre más contramuslo que pechuga. El contramuslo aporta la proporción de grasa justa para evitar que la carne quede seca tras la cocción.
- Cómo trabajar la masa: no aplastes la carne en exceso para que no te queden apelmazadas. Para formar las albóndigas con facilidad y que queden perfectamente esféricas, humedécete ligeramente las manos con agua fría o con unas gotas de aceite de oliva (yo prefiero aceite).
- Equilibrio con el pesto: Recuerda que el pesto tradicional ya contiene una base salada debido al queso parmesano o pecorino. Ajusta la sal de la masa con cuidado para mantener el equilibrio de sabores.
- Si tienes freidora, va genial para hacer las albóndigas y que mantengan la forma. El aceite tiene que estar a 180ºC para que no se absorba ni queden aceitosas. Cuando las termines de freír, pásalas a un plato con papel absorbente o rejilla con espacio debajo para que escurran cualquier exceso de aceite.

Cómo Conservar Estas Albóndigas de Pollo con Pesto y Garbanzos Confitados con Tomate
En la nevera: Si te sobra algo, puedes guardarlas en un recipiente hermético dentro de la nevera. Aguantan perfectamente entre 3 y 4 días. Te recomiendo que conserves los componentes por separado si puedes: albóndigas de pollo y pesto por un lado, requesón con pesto por otro y finalmente los garbanzos con tomate confitados.
En el congelador: Estas albóndigas congelan de maravilla. Deja que se enfríen por completo antes de pasarlas a un contenedor apto para congelación. Se conservarán en perfecto estado hasta 3 meses.

Algunas Preguntas Frecuentes
¿Puedo cocinar las albóndigas al horno?
Sí, es una alternativa excelente si prefieres evitar la sartén. Puedes pincelarlas con un poco de aceite de oliva y hornearlas a 230ºC sin ventilador (210ºC con ventilador) durante 10-15 minutos dándoles la vuelta a la mitad. Tienen que cocinarse lo justo para que se doren por fuera sin secarse y queden cocinadas por dentro sin secarse.
¿Se puede preparar con antelación?
¡Sí, por supuesto! Puedes preparar cada componente tranquilamente uno o dos días antes. Si vas con poco tiempo entre semana, es una opción ideal para dejar lista en tu batch cooking. Además, te recomiendo hacer el doble de cantidad y congelar una parte: pasarás de tener que cocinar a disfrutar de una comida espectacular en solo 5 minutos.

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Vídeo Receta
La receta detallada en formato imprimible la tienes justo debajo.
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Albóndigas de Pollo con Pesto y Garbanzos Confitados con Tomate
Ingredientes
Para la mezcla de requesón y pesto
- 250 g de requesón - mató o ricotta
- 140 g de pesto - pesto genovés, ver notas.
Para las albóndigas
- 35 g de pan rallado
- 1 huevo - tamaño L
- 500 g de pollo picado
- Sal
- Pimienta negra
Para los garbanzos confitados con tomate
- 200 g de garbanzos cocidos - peso neto escurrido.
- 300 g de tomates cherry
- 1 cda de harissa - opcional. Puedes sustituir por otro picante al gusto.
- Sal
- 240 ml de aceite de oliva virgen extra
Para servir
- Albahaca - cebollino o perejil. Es opcional.
Instrucciones
Prepara la mezcla de requesón y pesto
- En un bol mezcla el requesón (mató o ricotta) con el pesto y el líquido que venga con el queso (si no hay líquido, añade un par de cucharadas de leche para que no esté tan espeso), tiene que quedar como una crema. Separa 120 g para las albóndigas y guarda el resto para emplatar.
Prepara las albóndigas
- En un bol mezcla el pan rallado, el huevo, una pizca de sal, mucha pimienta y los 120 g de la mezcla de requesón y pesto. Deja que repose un par de minutos e incorpora la carne picada en 2 partes para que se integre todo bien.
- Da forma a las albóndigas haciendo bolas (yo uso una cuchara de helado de 1,5 cucharadas y me pongo un poco de aceite en las manos, la carne de pollo picada es un poco pegajosa. Según como sea el pesto que uses, puede ser que ni lo necesites para esta receta). Te deberían de salir 20 albóndigas. Puedes congelarlas unos 30 minutos para que cojan más consistencia.
Cocina los garbanzos confitados con tomate
- Escurre, enjuaga y seca bien los garbanzos. Lava y seca los tomates cherry.
- En un cazo pon los garbanzos, los tomates, la harissa si la usas y media cucharadita de sal. Cubre con aceite (con 240 ml si usas un cazo mediano-pequeño debería de ser suficiente), mezcla bien y calienta a fuego bajo. Mientras, cocina las albóndigas.
Cocina las albóndigas
- Cubre una sartén con capa fina de aceite y calienta a fuego medio. Una vez esté caliente, añade las albóndigas y fríelas unos 3 minutos por cada lado hasta que veas la superficie dorada y estén hechas por dentro. Saca las albóndigas de la sartén y reserva.
- En este punto, los garbanzos con los tomates cherry ya deberían de estar. Retira del fuego y reserva.
Emplata las albóndigas
- En la base de un plato grande o bandeja reparte la crema de requesón y pesto que habías reservado, reparte las albóndigas por encima y termina con los garbanzos confitados con tomate (te van a sobrar seguramente, simplemente consérvalo con el aceite y úsalo para otras elaboraciones – el aceite se puede usar para lo que quieras). Decora con un poco de hierbas frescas si quieres y ¡a disfrutar!
Notas
- Raciones: salen 20 albóndigas y cuento unas 5 por persona, pero según lo que cada uno coma puede dar para más o para menos.
- Receta de pesto genovés: https://paulasapron.com/pesto-de-albahaca-casero-clasico-pesto-genoves/
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Esta receta está increíble, ¡es lo más! Las albóndigas quedan super cremosas, el pesto y el queso le da un toque sabrosísimo❤️
Yo hice una pequeña variación sustituyendo los 500gr de pollo por 500gr de tofu (firme), y también queda super rico. Eso sí, recomiendo echar un poco más de la mezcla que se reserva para emplatar (un cucharada) para que quede más consistente y se pueda moldear mejor las albóndigas (porque al ser tofu firme está un poco más seco que el pollo). Además, ¡que de cantidad salen un montón por muy poco tiempo de cocina! ¡Receta super recomendada, triunfó mucho en mi casa! ¡La estaré repitiendo!
¡Qué ilusión leer esto! 🥹❤️ Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de compartir todos los detalles. Me encanta la idea de hacerlas con tofu y el truco de añadir un poco más de la mezcla para que se puedan moldear mejor. ¡Seguro que ayuda a mucha gente! Me alegra muchísimo que gustaran tanto en casa.