Cuando pensamos en cocina romana, nos solemos imaginar platos contundentes y con sabores bien marcados. Y muchas veces es así. Pero también existen recetas mucho más ligeras y sencillas, como esta Stracciatella alla romana, que no es ni el helado de nata y chocolate, ni el interior cremoso de la burrata, sino una sopa de huevo italiana fácil y deliciosa. Si ya tienes un buen caldo, se hace en nada y, aunque no es típico, para dar más sabor al caldo y hacerla más completa verás que le añado pollo, pero es totalmente opcional. ¡De lo sencilla y rica que es estoy segura que te sorprenderá!
Nota: la receta completa, incluidas las cantidades de los ingredientes, se puede encontrar en la parte inferior de esta página. Simplemente ve hacia abajo o haz clic en el botón «Salta a la Receta» que encontrarás arriba del todo de esta publicación.

Índice

¿Qué es la Stracciatella alla Romana? ¿Por Qué Stracciatella?
La stracciatella alla romana es una sopa italiana muy sencilla y delicada, típica de Roma. Se prepara a partir de un buen caldo caliente en el que se añade huevo batido con queso rallado, que al entrar en contacto con el caldo va cuajando en pequeños hilos o trozos irregulares. De ahí su nombre: stracciatella. Viene de straccia, que en italiano significa algo así como “despedazado”, «rasgado» o “jirón”, en referencia a esos pedacitos irregulares de huevo que se van cuajando en la sopa.
Tradicionalmente, la stracciatella se sirve como primer plato y es muy típica en Pascua. El huevo tiene mucho peso simbólico en estas fechas y, además, es una sopa que sienta fenomenal antes de platos más contundentes. Vamos, de las que te reconfortan sin dejarte lleno… y te permiten seguir disfrutando de la comida.
Esta sopa de huevo italiana es una receta humilde, de las que se hacen con pocos ingredientes pero bien elegidos, y que demuestra —una vez más— que no hace falta complicarse para conseguir un plato reconfortante, sabroso y que sienta especialmente bien cuando apetece algo ligero pero calentito.

Notas sobre Los Ingredientes para Esta Receta de Sopa de Huevo Italiana
Con muy pocos ingredientes se puede preparar una stracciatella alla romana deliciosa. Más abajo encontrarás la receta completa para esta sopa de huevo con cantidades y pasos, pero antes te dejo algunas notas sobre los ingredientes.
- Pechuga de pollo: no es imprescindible en una stracciatella clásica, pero me gusta añadirla para convertir la sopa en un plato más completo y con un extra de proteína. Además, aporta sabor al caldo, porque las vamos a cocinar en él, ya verás.
- Caldo: es la base de todo, así que cuanto mejor sea, mejor quedará la sopa. Puede ser de pollo, de ternera, de cocido o hasta de verduras, pero intenta que tenga sabor y no sea plano. En una receta tan sencilla, el caldo es clave. Aquí tienes la guía para hacer un buen caldo.
- Corteza de parmesano: un básico de reaprovechamiento que siempre recomiendo tener en el congelador. Añadida al caldo aporta un punto umami increíble.
- Huevos: el corazón de la stracciatella. Mejor a temperatura ambiente para que se integren bien y formen esos hilos suaves tan característicos al contacto con el caldo caliente.
- Parmesano rallado: usa un parmesano bueno y recién rallado si puedes (por los agujeros finos del rallador). Aquí sí marca la diferencia, tanto en sabor como en textura. Puedes usar grana padano, pecorino romano para un sabor más salino o manchego curado incluso.
- Perejil, zumo de limón y pimienta negra (para servir): no son imprescindibles, pero aportan frescura y contraste. Un toque final que para mi gusto redondea la sopa.
- Aceite de oliva virgen extra: para marcar las pechugas.
- Sal: para sazonar las pechugas y ajustar el punto de sal al final.

Qué Se le Puede Añadir a la Stracciatella alla Romana
La base de la stracciatella alla romana es muy sencilla —caldo, huevo y queso— y a partir de ahí hay pequeños añadidos que aparecen según la época, la casa italiana o el libro de referencia que estés usando. Algunas opciones para añadir a esta sopa de huevo italiana, por si te apetece ajustar el plato o darle un matiz distinto:
- Nuez moscada: probablemente el aromático más clásico. Se usa muy poca cantidad, solo para dar profundidad sin robar protagonismo al caldo.
- Sémola fina: aparece en recetas muy tradicionales y aporta un poco más de cuerpo y firmeza a los hilos de huevo. Hoy en día se suele omitir, lo que da como resultado una sopa más ligera.
- Ralladura de limón: bastante común en versiones modernas. Aporta frescura y hace la sopa más viva, pero conviene usarla con moderación para no tapar los sabores delicados (yo en este caso prefiero un chorrito de zumo de limón),
- Perejil picado: no es imprescindible, pero añade color y un toque fresco al servir. Funciona especialmente bien si el caldo es suave (por eso lo he usado yo, ya que el caldo es de pollo).
- Cebollino: una opción más elegante que el perejil, muy sutil y agradable, ideal para terminar la sopa justo antes de llevarla a la mesa.
- Espinacas: no forman parte de la receta italiana tradicional, pero aparecen en versiones italoamericanas. Si las usas, mejor en poca cantidad y muy finas, para no convertir la stracciatella en otra cosa.

Cómo Conservar Esta Sopa de Huevo Romana
La stracciatella alla romana es una sopa delicada y, aunque se puede guardar, lo ideal es consumirla recién hecha. Aun así, si te sobra o quieres adelantar trabajo, esto es lo que te recomiendo:
En la nevera: guarda la sopa de huevo ya templada en un recipiente hermético y consérvala en la nevera hasta 2 días. Ten en cuenta que el huevo seguirá absorbiendo caldo con el reposo y la textura no será exactamente la misma que recién hecha, aunque seguirá estando buena. Si el caldo que usaste ya llevaba varios días hecho, mejor consumirla al día siguiente como máximo.
No recomiendo congelar esta sopa de huevo italiana ya terminada, ya que el huevo pierde textura al descongelarse y la sopa queda menos agradable. Si quieres adelantar trabajo, lo mejor es congelar solo el caldo y preparar la sopa en el momento: se hace en minutos y merece la pena.
Para recalentar: hazlo siempre a fuego suave y sin hervir, removiendo con cuidado, para no endurecer el huevo.

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Vídeo Receta
La receta detallada en formato imprimible la tienes justo debajo.
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Stracciatella alla Romana (Sopa de Huevo Italiana)
Ingredientes
Para la Sopa
- 2 pechugas de pollo - opcional. Si las usas te recomiendo que sean con piel y hueso para dar aún más sabor
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- 1,5 l de caldo de pollo - de cocido o de huesos. Si no usas las pechugas puedes usar caldo de ternera o de verduras para una opción vegetariana.
- 1-2 cortezas de parmesano - si las tienes a mano.
- 4 huevos - a temperatura ambiente
- 30 g de parmesano rallado - rallado por los agujeros pequeños del rallador (queda como polvo)
Para Servir
- Perejil
- Limón
- Pimienta negra
Instrucciones
Cocina el pollo
- Sala ligeramente las pechugas de pollo por ambos lados.
- Cubre la base de la olla que vas a usar para hacer la sopa (idealmente una donde quepan las dos pechugas) con aceite de oliva virgen extra y caliéntalo a fuego medio-alto. Dora las pechugas por ambos lados, solo hasta que cojan color por fuera.
- Añade el caldo a la olla, incorpora también la corteza de parmesano si la usas y lleva a ebullición suave. Baja el fuego y deja que el pollo se cueza a fuego medio-bajo hasta que esté tierno, unos 20 minutos. Ve desespumando para retirar impurezas. Puedes utilizar este rato para rallar el parmesano y picar el perejil.
- Saca las pechugas del caldo y resérvalas. Retira también la corteza de parmesano. Mantén el caldo caliente a fuego medio, medio-bajo.
- Desmenuza el pollo (para ir muy rápido puedes hacerlo en un robot de cocina tipo KitcehnAid usando el accesorio pala o usando unas varillas eléctricas, de esos batidores que tienen dos varillas, sino puedes hacerlo con las manos o con un par de tenedores). Reserva.
Añade el huevo al caldo
- En un bol, bate los huevos e incorpora el parmesano rallado. Mezcla hasta obtener una mezcla homogénea y bien integrada.
- Sube el fuego para que el caldo tenga un hervor suave (sin que hierva a borbotones). Remueve con una cuchara o unas varillas y sin dejar de remover vierte la mezcla de huevo en forma de hilo. Remueve siempre en la misma dirección. En uno o dos minutos verás cómo el huevo se coagula formando esos hilos o “tropezones” característicos. Deja de remover y deja que la sopa cueza suavemente un par de minutos más.
- Tienes dos opciones para servir el pollo: o reincorporarlo a la sopa, que lo haríamos en este paso, o poner un poco en el fondo de cada bol o plato hondo donde vayas a servir la sopa. Tanto si añades el pollo a la sopa como sino, pruébala, ajusta de sal si hace falta y apaga el fuego.
Sirve la sopa
- Sirve la sopa bien caliente y termina cada plato con pimienta negra recién molida, perejil picado y unas gotas de zumo de limón si te apetece. ¡A disfrutar!
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